La presidenta Cristina Kirchner anunció ayer la próxima implementación
de un programa de créditos para empresas que denominó Financiamiento
productivo del Bicentenario y estará destinado a estimular la oferta
local de productos y servicios y "reducir nuestra dependencia de los
insumos importados". Los préstamos se ofrecerán en pesos a un plazo
máximo de cinco años y a tasas "como nunca se dieron en las últimas
décadas", se entusiasmó.
Aludió así al tope del 9,9% anual que el Estado le impondrá al interés
(las tasas vigentes en el mercado en créditos para inversión van del 14
al 20%), ya que se trata de recursos que, si bien serán colocados por
entidades financieras púbicas y privadas, serán aportados a éstas por el
Banco Central (BCRA) a cambio de la cesión de títulos públicos que los
bancos que adhieran tengan en sus carteras de inversión (en un mecanismo
conocido como redescuentos).
La medida confirma que el Gobierno pasó a darle a la entidad monetaria
un rol más activo tras su último y desprolijo recambio de autoridades, a
la vez que genera temores por el impacto inflacionario que podría
tener, ya que si bien se diseñó como una medida para combatir ese
fenómeno al alentar la oferta productiva, en su primera etapa
significará inyectar más dinero al mercado.
La línea contará, en principio, con hasta $ 8000 millones hasta fin de
año y sus potenciales destinatarios tendrán que pasar, por lo menos, dos
filtros: el de una evaluación pública (una comisión en la que
confluirán funcionarios de los ministerios de Industria, Agricultura y
Economía, que analizará si se trata de proyectos de impacto estratégico)
y el del propio banco, que evaluará el riesgo crediticio en sí.
Al presentar la iniciativa desde el Salón de las Mujeres del
Bicentenario de la Casa Rosada, Cristina Kirchner sostuvo que busca
"fomentar y desarrollar los sectores estratégicos y lograr un fuerte
envión a las exportaciones". "Activar lo que llamo poleas de
crecimiento", dijo.
"Queremos seguir insistiendo en este criterio, que es agrandar el
mercado y los consumidores con la necesidad de más mano de obra",
apuntó, antes de aclarar que la evaluación sobre la capacidad crediticia
de quienes se sumen al plan la determinará el sector financiero.
Desde la primera fila, la escuchaban el secretario de Comercio Interior,
Guillermo Moreno, además de representantes de bancos, como el diputado
oficialista Carlos Heller e industriales, como el presidente de la Unión
Industrial Argentina (UIA), Héctor Méndez, y el presidente de Adimra,
Juan Carlos Lascurain, entre otros.
El ministro de Economía, Amado Boudou, al presentar el "plan" planteó
que los pedidos de créditos deberán hacerlos los particulares "ante la
comisión de los tres ministerios que intervendrán en la evaluación", la
que se crearía en estos días por decreto. La última creada por esa vía
(de coordinación financiera), en la que debían confluir autoridades de
Economía y del BCRA, nunca funcionó.
Pero Cristina Kirchner, habitualmente muy atenta al sentido de algunas
palabras, le objetó luego esa definición. "Es una medida. Yo no hablaría
de plan: prefería salir corriendo antes de escuchar esa palabra", en
referencia a las reminiscencias de crisis que le generan.
Ya hay preseleccionados
Al término de la presentación, la ministra de Industria y Turismo,
Débora Giorgi, coincidió con la Presidenta al señalar que esta "medida"
es "inédita en el contexto internacional de ajuste y restricciones".
Destacó que será el Estado quien "dispondrá recursos para que el sector
privado invierta y así sostener el crecimiento con desarrollo", y confió
que en su dependencia ya tienen relevados "más de 100 proyectos de
inversión en sectores estratégicos de nuestro sistema productivo", con
lo cual se podría conjeturar que se trata de empresas que ya cuentan con
su aval para acceder al financiamiento y sólo necesitarían convencer al
funcionario de otra cartera que forme parte del triunvirato evaluador
para quedar a las puertas de acceder a los fondos.
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1270606
Fuente:
La Nacion |