WASHINGTON.- Un día después de la reanudación de las conversaciones entre Washington y La Habana sobre temas migratorios, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, decidió ayer prorrogar durante otros seis meses la aplicación de uno de los cuatro capítulos de la polémica ley Helms-Burton, aprobada en 1996 para endurecer el embargo a Cuba.
A pesar de que desde que llegó a la Casa Blanca Obama dio varias señales de acercamiento con la isla, el de ayer no fue más que un gesto rutinario. Desde la aprobación de la ley, en 1996, durante el mandato de Bill Clinton, los presidentes estadounidenses han aprobado cada seis meses y de manera rutinaria la prórroga de la suspensión de la sección III de esta norma, que permite sancionar a empresas extranjeras que usan propiedades en Cuba expropiadas a ciudadanos norteamericanos tras el triunfo de la revolución.
El lenguaje que empleó el presidente norteamericano es muy similar al utilizado por su predecesor, George W. Bush, en las 16 ocasiones en las que renovó la suspensión durante sus ocho años de mandato.
Así, Obama subrayó que la suspensión de las provisiones recogidas en la sección III es "necesaria para los intereses nacionales de Estados Unidos y hará más rápida una transición a la democracia en Cuba".
La prórroga entrará en vigor el 1° de agosto, cuando expiraba la última extensión aprobada por Bush.
La ley Helms-Burton, conocida así por los apellidos de los legisladores que la elaboraron, busca "detener" las inversiones extranjeras en Cuba y proteger las propiedades estadounidenses en la isla.
Entre otras cosas, prohíbe al gobierno de Estados Unidos establecer relaciones diplomáticas plenas con La Habana mientras los hermanos Castro continúen en el poder.
Muy criticada en el exterior, los gobiernos de Canadá y de México han promulgado leyes para contrarrestar el efecto de la ley Helms-Burton, y la Unión Europea (UE) ha declarado que las estipulaciones que contempla la ley no pueden aplicarse para inversiones europeas.
La renovación de la medida continúa la política de sus predecesores con respecto a la ley Helms-Burton, en momentos en que Obama busca una cierta apertura hacia la isla.
En abril, la Casa Blanca anunció el levantamiento de las restricciones a los viajes de familiares y a los envíos de remesas hacia la isla, que Bush había endurecido durante su mandato. A cambio, el presidente estadounidense indicó que esperaba que el régimen cubano diera "señales claras" hacia la democratización y la puesta en libertad de los presos políticos.
Desde mayo, funcionarios del Departamento de Estado y representantes del gobierno cubano han mantenido una serie de reuniones preliminares.
Anteayer, en la sede de la ONU en Nueva York se realizaron conversaciones entre los dos países sobre temas migratorios, las primeras desde 2003. Ambas partes las calificaron de "positivas". El jefe de la delegación cubana, el viceministro de Relaciones Exteriores Dagoberto Rodríguez, propuso celebrar la próxima ronda de conversaciones migratorias en diciembre, en La Habana.
En Cuba, a pesar de que el gobierno de los hermanos Castro dio un bajo perfil informativo a la reunión, diplomáticos, analistas, disidentes y ciudadanos en general calificaron de positiva, oportuna y relevante la reanudación de las negociaciones entre Washington y La Habana.
Miriam Leiva, fundadora de las Damas de Blanco, familiares de 75 disidentes arrestados en 2003, declaró que es acertado el momento de reanudar las conversaciones, porque el verano "propicia las salidas por mar".
"Hay una situación social muy tensa en Cuba, de muchas carencias y dificultades, y es posible que los cubanos que no ven una solución aquí traten de salir en grandes cantidades hacia Estados Unidos en estos meses", afirmó.
Agencias AP, AFP, EFE y DPA
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