Por Mariano Obarrio De la Redacción de LA NACION
La propuesta salarial que estudia el gobierno de Cristina Kirchner para otorgar a fin de año una suma fija no remunerativa de 500 pesos a todos los trabajadores en relación de dependencia despertó un enérgico rechazo entre los empresarios, la industria y otros sectores sociales.
"Desde la industria, las condiciones son las de no poder acceder a este pedido", dijo ayer el presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Carlos Lascurain, con lo que anticipó un escenario de tensión si el Gobierno decidiera avanzar con la medida.
La segunda consecuencia de la difusión de esa noticia en la edición de ayer de LA NACION fue la postergación del encuentro entre el ministro del Interior, Florencio Randazzo, y el secretario general de la CGT, Hugo Moyano. Se iba a realizar ayer, pero se pospuso por "problemas de agenda".
Moyano también se reunirá el lunes o el martes con el jefe de Gabinete, Sergio Massa. "Esa reunión está en pie y será planteado el tema", aseguraron a LA NACION en la Casa Rosada.
Moyano pedirá, además, fondos para las obras sociales e insistirá en mejoras para los trabajadores en el impuesto a las ganancias, como la reforma de la "tablita de Machinea".
Pero la preocupación principal del Gobierno pasaba ayer por el rechazo empresarial al suplemento de 500 pesos no remunerativo. La Casa Rosada simpatiza con la iniciativa de la CGT: podría paliar los efectos de la inflación en los bolsillos y evitaría reabrir las negociaciones paritarias por aumentos de salarios.
"La difusión de la noticia, sin acordar detalles, podría hacer caer el proyecto en la etapa que sigue, la más dura: la negociación con empresarios", confió una fuente oficial.
Las fuentes oficiales y la CGT aseguran que la medida no está definida y que fue una propuesta informal. Pero existió. Ahora habrá que ver qué efecto tiene la presión empresarial.
"Hay que tener mucha atención con lo que pasa con los mercados. Tenemos un socio que está devaluando su moneda", dijo Lascurain, en referencia a Brasil. Y añadió: "Hay momentos en que se puede y hay momentos en que no se puede".
Si bien LA NACION buscó otras opiniones, la mayoría de los empresarios desistió de referirse al asunto en forma pública. Pero muchos planteaban por lo bajo su preocupación por el contexto económico mundial, la menor actividad económica local, la reducción del consumo y una pérdida en la rentabilidad.
El diputado nacional del Frente para la Victoria y abogado de la CGT, Héctor Recalde, especificó que los aumentos no son un pedido formal de la central obrera que dirige Moyano para todos los trabajadores, sino para "algunos gremios cuyos sectores hayan tenido mayores ganancias".
Otros serían perjudicados. La noticia cayó mal entre los propietarios de consorcios de edificios, una amplia franja de clase media. Un incremento más a los encargados de edificios podría disparar un aumento adicional en las expensas. "Para nosotros, es imposible afrontar 500 pesos más. No somos empresas y, por lo tanto, no tenemos ganancias, como dice Recalde. Nuestros bolsillos están sobrepasados por tantos aumentos. Se incrementará la morosidad en el pago de expensas, que ya está en 50 por ciento", dijo a LA NACION Alicia Giménez, de la Unión de Consorcistas de la Republica Argentina (UCRA).
Moyano no se reunió con Randazzo, pero conversaron por teléfono. Las fuentes oficiales indicaron que se suspendió el encuentro para "no generar expectativa, porque la reunión era también por otros temas". Por ejemplo, se iba a conversar del acto que presidirá el jefe del PJ, Néstor Kirchner, el 17 de octubre por el Día de la Lealtad.
El pedido de los $ 500 adicionales se lo había hecho llegar Moyano, de manera informal, a Massa. El Gobierno encontró razonable la propuesta para evitar otro llamado a negociaciones paritarias para discutir sobre salarios antes de fin de año. "Esa sería la peor solución, pero muchos gremios la plantearán, si no hay suma fija", dijo a LA NACION una fuente sindical.
Por otro lado, en el Gobierno se discute una suba de jubilaciones. Randazzo propicia una mejora del 8%; Massa quiere también imponer una suma fija para no afectar las arcas de la Anses en forma permanente.
El debate preocupa a Scioli
- La posibilidad de que el gobierno nacional ordene el pago de una suma extra de $500 a fin de año para trabajadores en relación de dependencia encendió la luz de alerta en el gobierno bonaerense. Cerca del despacho de Daniel Scioli se reconoció ayer que, de concretarse la medida, el gobierno provincial se vería forzado a adoptar una acción similar. La preocupación llega cuando aún la administración provincial enfrenta reclamos salariales de agentes públicos y sale de una dificil negociación de más de 50 días con los docentes. Con 450.000 empleados, la provincia debería pagar 225 millones de pesos adicionales
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Fuente:
La Nación |