Como no podía ser de otra manera, la biotecnología también tuvo su espacio en el congreso de Maizar. Con el título de "Nuevas tecnologías en el cultivo de maíz", el especialista estadounidense Lyle Crossland, de Monsanto, se refirió extensamente al tema y, en especial, puso énfasis en la importancia de incrementar los rindes de los cultivos. Luego de pedir disculpas por no hablar en castellano y señalar, con una sonrisa, que sus dos idiomas son el inglés y la biotecnología, señaló que quería insistir en algo que tuvo mucha repercusión en el congreso: la gran demanda de maíz y de productos agrícolas en general. "Vemos que crece la demanda mundial de maíz para carnes en todo el mundo y también vemos que ha habido un aumento importante de los productos agrícolas, y en particular del maíz, para la producción de biodiésel", destacó el especialista.
En su opinión, se ha producido un cambio importante en la relación existencia-consumo en los últimos años. "En 30 años de historia, vemos una baja relación en ese sentido, pero ahora tenemos que ver la capacidad que tenemos todos nosotros en agricultura, para utilizar la tierra disponible o los recursos de agua disponibles para satisfacer la demanda en aumento que se observa con el maíz".
Al hacer referencia a cómo responde Monsanto a ese debate, Crossland enfatizó que el objetivo más importante de la empresa es la genómica de la semilla y destacó en ese aspecto el marcado interés de Monsanto en aumentar de manera significativa los rindes con sustentabilidad.
Luego, el especialista destacó que se establecieron objetivos en tres etapas: "Esto tiene mucho que ver con lo que va a hacer Monsanto en la próxima década con el maíz". Según Crossland, el primer compromiso es el de desarrollar mejores semillas. "Esto es lo que va a hacer Monsanto, sin duda, pero yo creo que hay que prestar atención en este escenario hacia dónde estamos apuntando en términos de rinde total para la soja, el maíz y el algodón. Queremos llegar al 2030 duplicando el rinde por hectárea de estos cultivos clave."
Agregó que el objetivo es bastante ambicioso. "Pero esto se piensa así por los proyectos que nosotros tenemos, basados en selección molecular y pensando siempre en que nos queremos concentrar efectivamente en estos objetivos."
El segundo compromiso es conservar los recursos. "Nosotros queremos aumentar los rindes, pero lo deseamos hacer utilizando la menor cantidad de recurso por unidad de producción", añadió. "[En el caso del maíz] se va a utilizar un tercio menos de energía en forma de combustible, biodiésel o de nitrógeno y fertilizantes en general, comparado con lo que hacíamos antes. Vamos a utilizar menos agua; quisiéramos utilizar un tercio menos de agua en los sistemas de riego, comparado con lo que hacíamos, por ejemplo, en el 2000", expresó Crossland. Y el último de estos tres objetivos , agregó, es mejorar la vida de los productores. Monsanto busca desarrollar su proyecto de maíz no sólo en los Estados Unidos, sino también en el resto del mundo, en América latina y también en Africa, para mejorar la vida de todos los productores. "Queremos que la tecnología mejore, en definitiva, la vida de los productores, porque su vida depende de la producción agrícola", manifestó. Crossland expresó que Monsanto va a cambiar la forma de la citogenética y de la selección genética: "Para darles todos nuestros productos al mundo. Nosotros hemos internacionalizado todos nuestros esfuerzos genéticos o de selección genética". Consideró que también va a ayudar a mejorar la situación la selección molecular, la selección genética molecular. "Es decir, tenemos dos padres; cada uno tiene, por ejemplo, 50.000 genes, se combinan estos genes y luego se trata de encontrar la mejor combinación de ellos observándolos y comprobándolos en el campo; con los marcadores moleculares podemos identificar los mejores genes de un lado y del otro; hacemos esa cruza y después hacemos pruebas con las plantas hijas de estos padres."
En un programa comparativo de fitogenética que duró tres años, se vio que con marcadores moleculares se duplicaba la tasa de ganancia. "Si nosotros vemos la fortaleza del tallo, la fortaleza de la raíz, el rinde y otros elementos que son importantes para el productor y los convertimos en una clasificación de caracteres, vemos que se ha duplicado la tasa de ganancia. Esto se logra porque estamos comparando los marcadores moleculares con la fitogenética tradicional", agregó.
"El maíz va a seguir aumentando su productividad gracias a estas técnicas, y para aumentar al máximo el rinde tenemos que seguir probando distintos caracteres que vamos introduciendo en los productos", sostuvo Crossland.
Dijo, al respecto, entre otros logros, que desarrollaron técnicas para proteger a la planta del barrenador del tallo, que tienen dos híbridos con resistencia al gusano de raíz y que en adelante hay que trabajar con genes que controlen en un solo producto el barrenador del tallo y el gusano de raíz. "Ya se están comercializando productos con resistencia a insectos y herbicidas y, en el corto plazo, estarán disponibles otros con resistencia a sequías y mejor eficiencia en el uso de nitrógeno. Esto se traducirá en un aumento de los rendimientos", finalizó Crossland.
Por Héctor Müller De la Redacción de LA NACION
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La Nación |