La Argentina supo ser el mayor exportador de carne cocida del mundo, donde llegó a tener una posición dominante. Pero, primero por la convertibilidad, y últimamente por los cupos a la exportación, la elaboración de productos cárnicos termoprocesados entró en decadencia y la capacidad instalada se fue volviendo ociosa.
Por eso, Swift Armour (del grupo brasileño JBS-Friboi) despidió a toda la sección de carne cocida de su planta de San José, en la provincia de Entre Ríos. Y otras empresas que producen cocidos, como Finexcor, Friogorífico Rioplatense, Rafaela Alimentos, Friar y Sadowa, estarían evaluando medidas similares. De hecho, Friar licenció forzosamente a más de 50 trabajadores en su planta de Santa Fe.
Fuentes de Swift y del Consorcio de Exportadores de Carne ABC, que agrupa a la mayor parte de las compañías que elaboran termoprocesados, prefirieron no hacer declaraciones. En tanto, en la Secretaría de Agricultura, donde en las próximas semanas debería reunirse la mesa de diálogo de la cadena cárnica, afirmaron que la situación es "seguida de cerca".
"El 28 de diciembre, el Día de los Inocentes, la empresa envió 91 telegramas de preaviso de despidos que se harán efectivos a partir del 30 de enero. Y según comunicó, si no hay ningún tipo de modificación, podría despedir a otros 300 compañeros que trabajan en el sector equivalente en la planta de Rosario", dijo el secretario general de la Federación del Personal de la Industria de la Carne y sus Derivados, Alberto Fantini. Según el dirigente gremial, en esa ciudad santafecina la empresa no renovó los contratos de otros 53 trabajadores.
En el gremio temen que la situación en Swift (que aporta el 56% de las exportaciones argentinas de carnes cocidas congeladas argentinas y el 68 % de las carnes enlatadas) se extienda al resto de la industria. Sin embargo, dirigentes del consorcio ABC, la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra) y la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas descartaron totalmente una situación de crisis.
Sólo por un tiempo
Entre agosto y octubre pasados, el Gobierno liberó temporalmente la exportación de vaca de conserva (que sale del ciclo productivo), el insumo básico de los termoprocesados. Pero esa apertura no fue prorrogada y el envión que habían tomado las ventas se frenó porque, al quedar comprendida en los cupos mensuales de exportación -40.000 toneladas para todo el sector-, las empresas privilegian los embarques de los cortes más caros, como los que demandan Chile o Rusia.
Los termoprocesados se caracterizan por ser productos netamente de exportación (no se consumen en el mercado interno), demandar mayor inversión en equipamiento y requerir tres veces más mano de obra que la producción de la carne cruda. Y, a diferencia de esta última, tiene precios y demanda más estables. Se trata de extracto de carne, enlatados e insumos de carne para la industria alimenticia, entre otros productos.
Al tratarse de bienes industrializados, supo tener reintegros de impuestos y menos retenciones a la exportación que la carne cruda. Pero actualmente, no cuentan con esos beneficios y pagan los mismos derechos de exportación: 15 por ciento. "La restricción impuesta a las conservas hizo que Swift tenga en stock 2000 toneladas", dijo Fantini. Una fuente de la industria que no quiso revelar su nombre indicó: "Todas las empresas que hacen termoprocesados se quedaron con una capacidad de producción superior a la capacidad de exportación y éste es un producto que no se consume en el país. Desde octubre, se produce más de lo que se puede vender al exterior".
A principios del siglo XX, la Argentina era el principal proveedor de corned beef y extracto de carnes de Gran Bretaña. En la década del 60, comenzó a exportarse carne cocida congelada, un subproducto requerido por la naciente industria de alimentos de Estados Unidos para agregar en sopas y platos listos. Los termoprocesados fueron el refugio del sector cuando, por la fiebre aftosa, se cerraron prácticamente todos los mercados a la carne cruda. Hasta bien entrada la década del 90, la Argentina concentraba el 70% del mercado mundial de carne cocida y Brasil, el 20%. Esa proporción se invirtió: ahora es el gigante del Mercosur el que tiene el 70% y la Argentina, menos del 20 por ciento.
Por José Crettaz De la Redacción de LA NACION
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